el párpado en el fuego

Lo impòsible es cada vez mas posible pues lo real y lo posible es cada vez mas intolerable. Vienen tiempos duros, estad preparados para sus mentiras, montajes y presidios… Sin duda tienen miedo…

Lo que uno fue.

Morirán las flores,
el jardín quedara abandonado,
toda belleza es una superficial simulación,
que en la decrepitud queda al descubierto.
Pero los actos y las palabras solo quedan en el presente,
agua pasada no mueve molinos.
Lo que uno fue no suele ser lo que uno es.

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Dulces elixires.

Abramos los ojos durante el beso,
hagamos aparecer al ciclope,
bebamos del otro su néctar.
Somos fuego hecho agua.
Desde la piel la vida.
Entre la piel el placer.
Dentro la piel la estima.

Una enredadera escala los muros
y conquista el sol,
grandes palabras describen
a la lagartija que nos mira.
Y perro, un gato y un cuervo.
la noche nos abraza
y nuestras miradas iluminan las cuevas.

Nuestra fuerzas juegan una extraña pelea,
mordiscos salvaje para devorar los sentimiento.
Arañazos que tatúan verdades en la piel.
Las bocas absor4ben dulces elixires,
traicionados por el sueño de la pelea descansamos.

Al despertar nuestros sentimientos
necesitan una venganza,
una nueva pelea en la que nadie vence
y nadie se rinde.
Las heridas son sonrisas
los gritos simple goce.

Una tumba llena de recuerdos.

Al pasado deposito una flor,
es un muerto que no resucitara…

Lo que se repite siempre
acaba siendo caricatura.
Nada se repite,
nadie volverá,
solo hay primeras veces,
la tumba se llena de recuerdos.
Igual que los muertos no andan
el amor necesita de genuinas presencias.

Y durante la revuelta
despertaremos,
renacerán de la memoria
millones de sonrisas
y un presente imposible.

El amor no necesita de ninguna presencia,
solo actos, el tiempo y el acto,
donde realizarlos.

Volverán a enterrarnos,
en las fosas y prisiones,
y renacerán las sombras
pues siempre las tumbas
quedan abiertas.

Entre los muros resquebrajados,
por sus grietas,
florece una salvaje flor.

El amor necesita de la vida.
Nunca termina la lucha,
no hay victoria, ni derrota,
estamos en la fosa
para poder renacer.

Nuestro meneo.

Entre las montañas,
saliendo de un túnel,
de un ferrocarril abandonado,
la frondosa flora nos envuelve,
esto es una porción
resistente de un moribundo paraíso.

Desde el rio,
los bosques escalan la sierra.
Un bramido a lo lejos,
noto tu olor penetrante
que para el placer me llama.
por fin recuperamos el animal,
y en el prado nos revolcamos,,,
Los ciervos pelean,
el choque de cuernos
acompaña nuestro meneo.

Se escuchan las cadenas.

Inspirada en una frase de Rosa Luxemburgo.
Cuando se es consciente de la opresión,
de la propia esclavitud,
la palabra libertad tiene sentido.
Un sentido que
solo se aprecia con su ausencia.
Quien es libre no necesita esta palabra.

Trabajo, salario, paro y subsidio.
Dependencia, consumo y circo.
Nuestro mundo sumiso,
su mundo el Poder.

Vidas perdidas,
toda la sociedad es ya un encierro
el mundo está colonizado
por la mentira y la ilusión del dinero…
La cárcel, el aislamiento,
son su proyecto social
en estado puro,
sin decorados,
sin delicadezas.
La libertad del comercio
es la opresión de la gente.

Secuestradas vidas,
secuestradas palabras,
secuestrados pensamientos,
acciones recuperables.
La libertad solo se aprecia
cuando al moverse,
se escuchan las cadenas.